Hay una diferencia enorme entre un equipo que cumple y uno que se implica. El primero hace lo justo para que no le llamen la atención. El segundo aporta ideas, avisa de los problemas y da ese gramo de más que no está en su descripción de puesto.

El compromiso laboral es exactamente ese gramo de más. La energía voluntaria que una persona pone, o deja de poner, en su trabajo. No se puede exigir por contrato. Solo se puede ganar, y se pierde con una facilidad pasmosa.

Los datos son demoledores. Según Gallup, alrededor de 7 de cada 10 empleados no están comprometidos con su trabajo. Van, cumplen y se marchan mentalmente antes de fichar la salida. La empresa paga por su presencia y se pierde su implicación.

Y esa desafección no se paga en la nómina, se paga en el resultado. Un equipo que solo cumple no innova, no avisa de lo que va mal y no retiene a nadie. La falta de compromiso es un coste que casi nunca aparece con su nombre en el panel.

Conviene entender de dónde viene el compromiso, porque casi siempre se busca donde no está. No lo crea el sueldo, aunque un sueldo injusto lo destruye. No lo crean los extras. Lo crea, sobre todo, la relación diaria con quien dirige.

Gallup lo ha medido durante años. Hasta el 70% de la variación en el compromiso de un equipo depende de su jefe directo. La misma empresa, con la misma política, tiene equipos entregados y equipos rendidos según quién esté al frente.

En este artículo vamos a mirar qué es el compromiso laboral, por qué el dinero no lo compra, qué lo crea y qué lo destruye, y qué puede hacer un mando para recuperarlo. Vamos a ello.

Qué es el compromiso laboral

El compromiso laboral es el grado en que una persona se implica con su trabajo y con su equipo más allá de lo estrictamente obligatorio. Se nota en detalles. Quien está comprometido propone, avisa, ayuda al de al lado y defiende a la empresa fuera.

No hay que confundirlo con estar contento. Alguien puede estar cómodo y desconectado a la vez, cumpliendo sin problemas y sin aportar nada. El compromiso tiene que ver con la energía que se pone, no con la ausencia de quejas.

Y tiene una traducción económica directa. Gallup estima que los equipos con más compromiso alcanzan hasta un 23% más de rentabilidad. El compromiso no es un asunto de clima agradable, es una variable que se ve en la cuenta de resultados.

Por qué el dinero no compra el compromiso laboral

El dinero funciona como el oxígeno. Si falta, nada más importa y la persona se va. Cuando ya está en un nivel justo, subirlo un poco más deja de mover la implicación. Se puede pagar por encima del mercado y tener a la gente desconectada.

El incentivo económico compra actividad, no entrega. La persona hace lo que se mide para cobrar y evita lo que no se mide aunque sea importante. Un sistema de bonus mal diseñado produce cálculo, y el cálculo es lo contrario del compromiso.

Por eso las empresas que intentan comprar el compromiso a golpe de retribución se frustran. Suben el coste y no suben la implicación. Porque el compromiso vive en otro sitio, y ese sitio no aparece en la hoja de la nómina.

El compromiso laboral lo enciende o lo apaga el jefe directo
El compromiso laboral lo enciende o lo apaga el jefe directo

Qué crea y qué destruye el compromiso laboral

Lo crean tres cosas. La autonomía de decidir cómo haces tu trabajo. El progreso de estar volviéndote bueno en algo. Y la pertenencia a un equipo donde puedes hablar claro sin pagarlo. Las tres las gestiona, a diario, el jefe directo.

Lo destruye, sobre todo, la microgestión. Vigilar cada paso comunica desconfianza, por mucho que se diga lo contrario. Un equipo microgestionado entrega lo justo, porque para dar más habría que pensar, y pensar era competencia del jefe.

Y lo destruye el bajo rendimiento tolerado. Nada desmoraliza más a la gente comprometida que ver que da igual esforzarse, que quien no rinde no tiene consecuencia. El jefe que evita esa conversación castiga, sin querer, a sus mejores.

Cómo recupera un mando el compromiso de su equipo

Lo primero es dar contexto en lugar de solo tareas. Una persona que entiende por qué importa su trabajo se implica más que una que solo recibe órdenes. El sentido es el combustible del compromiso, y es gratis.

Lo segundo es reconocer bien y a tiempo. Decir qué hizo la persona, qué efecto tuvo y por qué importó. El reconocimiento genérico y anual no reconoce nada. Lo que se reconoce se repite, y lo que se repite construye compromiso.

Y lo tercero es empezar por uno mismo. Un jefe quemado contagia su desgana al equipo entero. El autoliderazgo, cuidar el propio estado antes de dirigir, es la base sobre la que se puede pedir compromiso a los demás con alguna legitimidad.

Por dónde empezar

Piensa en la persona más entregada de tu equipo, la que siempre da el gramo de más. Pregúntate qué estás haciendo para que siga así, y si no la estás gastando a base de darle todo el trabajo difícil sin reconocerlo.

Después habla con la que menos se implica. Sin reproches. Pregúntale qué le quita las ganas. La respuesta, casi siempre, apunta a algo que la empresa puede cambiar. Recuperar el compromiso empieza por escuchar por qué se perdió.

En humanleadershiphub.com medimos el compromiso de tus equipos y ayudamos a tus mandos a recuperarlo.

Porque el compromiso no se ordena por circular. Lo enciende, o lo apaga, la persona que dirige al equipo cada mañana.

Artículos relacionados


Sobre Jordi Alemany

Jordi Alemany es consultor de liderazgo y cultura organizacional, autor de Liderazgo Imperfecto, El Efecto Láser y La Posición Más Jodida del Organigrama, y co-autor de La Carrera Infinita junto a Rafa Sarandeses. Ha formado a más de 25.000 mandos intermedios en más de 20 países. Forbes le reconoció como Best Business Influencer en 2022 y Best Content Creator en 2023.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.